5:05 pm - domingo octubre 22, 2017

Aida Elizabeth Montanarro Torres

Desde Arroyo Naranjo, en La Habana, nos llega la voz lírica y narrativa de Aida Elizabeth Montanarro Torres (*), cuyos textos parten de una voluntad literaria que ha impactado a varios jurados. El cuento Número complejo mereció en 2012 el primer premio del concurso Luisa Pérez de Zambrana, convocado por la Biblioteca y la Dirección Municipal de Cultura de Regla, La Habana; Aniversario, del mismo género, en 2013 resultó mención y premio de la popularidad en el evento nacional “Juegos Florales de Matanzas”; y los haikus que aquí les comparto integra el volumen Instantes como Islas publicado en 2012 por la editorial Latin Heritage Foundation de Estados Unidos.

(*) ACERCA DE LA AUTORA: Aida Elizabeth Montanarro Torres (1963), es Licenciada en Cibernética Matemática. Miembro del Proyecto de Creación Literaria Expedición, dedicado a explorar diferentes géneros y subgéneros literarios. Entre otros reconocimientos por su actividad como escritora, ha sido distinguida en el género cuento en los concursos nacionales Alfredo Torroella 2008 y de literatura erótica Farraluque 2009.

 

Número Complejo

Cada tarde, busco una excusa para salir a esperarla. Desde el portal de mi casa, situada frente a la avenida, puedo ver cuando desciende de su transporte obrero, radiante, única, a pesar del cansancio del día. Se acerca con ese contoneo especial de sus caderas que provoca una torsión de cuello a quien pasa por su lado. Me acerco a saludarla con un beso en la mejilla, y finjo interesarme por su día, cuando en realidad solo quiero admirar sus profundos ojos color miel, con largas pestañas que abanican al mirar; su pelo color miel, que emite destellos a la luz del sol; esa boca de gruesos labios que emite una melodiosa voz, y cuyo aliento huele más delicioso que la miel.

Después la despedida, volver a mi casa, a mi familia, a mi vida, igual desde hace diez años.

Llega la noche, con ella el esperado descanso, también el deseo, la complicidad, el sexo…

Voy a la cama y descorro las cortinas de mi fantasía: la tomo del brazo con la delicadeza que merece, la tumbo en mi colchón. Hincándome sobre ella comienzo a recorrer su piel. Mis labios tiemblan de deseo al humedecer su cuello, sus voluminosos senos parecen ahogarme sin remedio, con sus punzantes pezones que agradecen el roce de mi lengua. Desciendo por su vientre terso, besándolo una y otra vez alrededor del ombligo, provocando un leve quejido de placer. Bajo en busca de su sexo, el cual se abre hambriento a mis caricias. Estallo en frenéticos y lujuriosos movimientos desde mi posición de bruces. Es entonces cuando mi esposo, excitado, arremete con ímpetu y hunde su sexo en mi interior. Nos envolvemos en el más desenfrenado coito hasta empaparnos, y reposar extasiados.

Tony es feliz, con sus mimos y atenciones, es como si diera gracias a la vida por tener una esposa como yo.

Así transcurren mis días, soy un Número Complejo, cuya parte real se materializa en Tony, quien satisface mi sexo y ella, como la parte imaginaria de mi fantasía, que enciende mis deseos, a pesar de los años.

 

Aniversario

Por primera vez en muchos años, ella no tiene un obsequio que ofrecerle a su esposo en fecha de aniversario. Durante todo el día exprimió su musa en busca de la solución que no encontró.

Llegada la hora en que él regresa a casa, ella, como todos los días, se sienta en el portal. Al verlo se pone de pie, le da un beso y agacha la cabeza. Él la mira extrañado y tomándola de la mano la conduce al cuarto, se sientan en la cama y le pregunta:

–¿Qué sucede, mi amor?

Ella, sin alzar la vista, le responde:

–Por primera vez no he encontrado algo especial que regalarte, quiero que elijas tú mismo lo que más quieras de mí.

Mirándola fijamente a los ojos, él quiere cerciorarse de lo escuchado.

–¿Estás segura que puedo elegir lo que más desee?

–Claro, me harías inmensamente feliz.

Él se dirige a la mesita de noche, extrae una navaja de la gaveta y virándose súbitamente hacia ella, le produce un corte profundo en el pecho, extrae el corazón aún tibio y sosteniéndolo entre sus manos grita:

-¡Al fin me has dado el regalo que siempre esperé, ahora tu corazón es solamente mío!

Irrumpe el sonido de una profunda carcajada de felicidad en toda la casa y afuera, los vecinos envidian la celebración.

 

Primaveral
          Desde el puente
             fatigan los amantes
             el agua quieta.
                   Wafi Salih

Lluvia de mayo.
Se aleja el barco;
detrás, su estela…

Las gaviotas
hunden sus picos
en el cardume.

Mariposa en flor.
La brisa de la tarde
las balancea.

El viento arrecia.
Una alfombra de flores
será mi patio.

Bajo el sol
merodea el zunzún
las margaritas.

Al atardecer
dos mariposas
disputan la misma flor.

Las hojas quietas.
Echado en el portal
jadea el perro.

Tarde de agosto.
El gato duerme
junto al nido vacío.

Luna de enero
ilumina el camino.
¡Qué duerma el sol!

Rojo sol de levante.
Solo a esta hora
te puedo admirar.

Los mangos sedientos
cuelgan en ramos.
Se sirven dos niños.

Florido buganvil
con su esplendor
reta la sequía.

Al atardecer
un enjambre de mosquitos
en el portal.

Chilla la araña
oculta en su rincón.
Afuera llueve.

Tarde de lluvia.
Las calles solitarias
parecen ríos.

Croan las ranas.
La charca del patio
sedienta espera.

Trinan las aves
al atardecer.
Se mecen las ramas.

Cielo gris.
Los botes solitarios
se balancean.

Truena en la tarde.
Huyen las aves
en apretado vuelo.

¿Dónde están
los gorriones que cantan
al atardecer?

Categorías: Escritores amigos

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