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Marina Lourdes Jacobo García

No sé realmente si presentarles a Marina Lourdes Jacobo García (*) de esta manera, con sus nombres completos, o simplemente como Marina Lourdes, porque a veces esto de nombrar a alguien con sus apellidos los aleja un tanto de nosotros. Aunque no puedo ocultar que prefiero llamarla con el más íntimo Chachi, quizás un apelativo que le viene de la niñez por parte de la familia, aunque es así como la conocemos quienes la tratamos de cerca. Comparto poemas suyos y una valoración de un libro de Juan José Rodríguez Morell, como una vía de acercarnos a su obra literaria.

 

(*) ACERCA DE LA AUTORA: Marina Lourdes Jacobo García (Puerto Padre, Las Tunas, Cuba. 1965). Licenciada en Estudios Socioculturales. Profesora-Instructora de arte en la especialidad de danza. Poetisa e investigadora socio cultural.  Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Tiene publicado los libros Abanicando relojes (Editorial Sanlope, 1995), Con un rey ausente (Sed de Belleza Editores, 2000), Andar por la cultura (Editorial Sanlope, 2011), Vocación de ángeles, (Editorial Unión, 2014), Agenda de notas: Lescay (Ediciones Holguín, 2014). Aparece en diferentes antologías en Cuba y el extranjero: En los límites de la voz (España, 1996), Mujer adentro (Editorial Oriente, 2000), Erodianas (Editorial Sanlope, 2000), entre otras; así como en distintas publicaciones periódicas.  Preside  la Filial de la Fundación Nicolás Guillén en Las Tunas, Cuba.

 

RAÍZ

Un pez se ha elevado,
se refugia
en la tibieza de mis ojos.
En el lapso transcurrido
entre la raíz y el árbol.
Nacimos en un espacio imaginario
cuando el cuerpo es un deseo
donde nos extinguimos.
Y en el borde la ciudad
es un abrazo,
de sus calles
nace la memoria
que responde al interior del tiempo.
Somos cómplices
de la plenitud,
siempre hay un invierno
en esta estación de peces,
en esta inexistencia.

 

SUEÑO ALGUNA FUGA

No sé abrir zanjas oscuras
en la sed que padecemos.
Sueño alguna fuga
para aliviar sus grietas
entre lirios, entre álamos dormidos,
soy la novia alucinada,
quieta de mí.
Cuánta nostalgia me provoca,
cuánto temo.
He sido su amante hasta morirme,
su París, o el trópico.
Soy la novia, alucinada,
el diluvio.

 
MUJER O BARCO
                El amor es también esa fruta que ahoga
                                         Odette Alonso

Fuiste el mar y su memoria.
Conozco esa voz, me sigue
piedra a piedra
como un pez casi desnudo.
Yo tenía una espada, un poco de agua
para huir de los cuerpos
cuando el norte soplaba.
El mar también es fruta que ahoga
y sabe de mis ojos,
del miedo que nace al universo.
Pude ser mujer o barco,
fui memoria
viajando por otras soledades.
Esa voz me sigue, conozco el insomnio,
un puerto terrible para hundirme
me salva de sirenas
hasta el limite mismo de los dioses.
Yo tenía una espada, un poco de agua
y tenía a Dios y era mujer,
una trampa perfecta para quien busca sombra,
quise huir, húmeda de esa voz
y su memoria,
quise huir de nortes
como el hombre por sobre el mar…

(Poemas del libro Vocación de ángeles. Editorial Unión. La Habana, 2014)

 

El Pueblito mágico de Juan José Rodríguez Morell                                               

“La casa de Jorgito es amplia, con grandes ventanales y un hermoso jardín, donde además de flores y cuatro chipojos, hay una rana que duerme debajo de unas piedras, que a Jorgito le parece terminarán por aplastarla. Pero lo que más le interesa del jardín es un árbol alto como una montaña al cual ha tratado de subir en más de una ocasión y sus padres se lo han impedido”.

Así comienza Juan José Rodríguez Morell su novela El Pueblito mágico, publicada por la editorial Sanlope, Las Tunas, 2005. El autor divisa el futuro, escrita para ser leída por niños y jóvenes de estos tiempos. Entre lo imposible y la quimera, logra trasmitir una realidad que conduce a problemas esenciales de la sociedad contemporánea; en manos de los infantes podrá salvar de alguna forma el devenir de los que habitarán el planeta Tierra, desde contextos humanos y naturales.

Solo en el fragmento que inicia el texto aparecen: una rana, un árbol, flores, chipojos y una montaña. La actitud de los padres que poseen el dominio de la familia, la verdad y la mentira, el tratamiento a los ancianos y el deterioro del medio ambiente. Páginas que reflejan un humanismo que apuesta por la suerte del universo en las diversas situaciones de Jorgito; así va poniendo de frente Juan José, vacíos humanos para poder vencerlos. “Estamos frente a un libro-tesoro, capaz de entretener y conmover con su lectura porque está permeado de sencillez, enseñanzas útiles y mucha ternura a la que ya su autor nos tiene acostumbrados” (Mirta Beatón, en la nota de la contracubierta de la novela).

Juan José Rodríguez Morell (Las Tunas, 1946), miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), ha sido hacedor incansable de literatura  en diversas formas de expresión. Poesía, novela, noveleta, obras dramáticas, que se encuentran en su amplia obra publicada y un conjunto de textos inéditos esperando serenamente por las editoriales. Ha insertado en su estética la espiritualidad que lo caracteriza, cargada de humanismo.

Desde muy joven comienza su creación artística como poeta, cuentista, compositor, cantante y actor. En la década de los sesenta es miembro de la Columna Juvenil de Escritores y Artistas de Oriente (CJEAO), donde participa entre otras actividades en el inolvidable encuentro de creadores en Pinares de Mayarí, luego ingresa en la Escuela Nacional de Instructores de Arte (ENIA), donde se gradúa como Instructor de teatro. Unido a una destacada labor como activista cultural, en l970 es nombrado Asesor Provincial de Teatro en la antigua provincia de Oriente; fundador del Teatro Guiñol Los Zahoríes, en l972 se inicia como director artístico y general de esta emblemática agrupación. En el año 2006, recibe el Premio de Teatro por la obra de toda la vida. La memoria cultural de esta manifestación en el territorio lo perpetúa: “Juan José Rodríguez, actor y escritor, entonces directivo de Cultura, y a quien ya conocía del Experimental, me pidió que trabajara junto a él en la fundación de un grupo dramático (…) Esa fue, para mí, la mejor etapa del teatro dramático en Las Tunas después de Blanquita Becerra” (palabras de Verónica Hinijosa en La perla de Verónica, por  Zucel De la Peña Mora, Revista Quehacer No 12- 2009, página 31).

Ha publicado las obras de teatro para niños Caballerito a la luna (Editorial Letras Cubanas, 1979), El amigo Reloj (Letras Cubanas, 1982), Retablo de fantasía (Editorial Sanlope, 2001), El payaso Papirote (Editorial Sanlope, 2009); las novelas para niños El libro de los encantamientos (Editorial Sanlope, 1993), Automóvil de la fantasía (Editorial Sanlope, 2001), El pueblito mágico (Editorial Sanlope, 2005). La editorial Oriente publicó su novela para adultos Para morir en invierno, presentada en la Feria Internacional del Libro de La Habana en 2012.

No todos los autores literarios, corren la suerte de poder escribir teatro y verlo representado; rebasan la veintena las puestas en escenas, que han sido escritas y dirigidas  por Juan José Rodríguez Morell; además de la adaptación de novelas y cuentos. En el año 1998, Para que cante el sinsonte obtuvo el Premio Nacional Príncipe Enano, convocado por la provincia de Ciego de Ávila en la especialidad de dramaturgia infantil.

Retablo de fantasía agrupa cuatro obras de teatro de muñecos: El gansito huérfano, El cumpleaños de la zorra, La Jicotea y las flores y Mariposa amarilla. Esta última inscribió un pasaje inolvidable de la cultura en Las Tunas, pues al cumplirse el XXX aniversario de vida artística del Grupo de Teatro Guiñol Los Zahoríes, la Sala Raúl Gómez García, sede de la agrupación, reabrió sus puertas luego de una reparación con la reposición de esta obra. Niños y adultos fueron testigos de ello cuando se corriera el telón para presentarse la obra, con las actuaciones de Emelia González, Clotilde Aguillón y Yaíma Guerrero. Sostenida por un discurso escénico coherente y sencillo, sin grandes pretensiones en la manipulación de títeres, pero con maestría de sus actrices, el público interioriza auténticos valores trasmitidos en la dramaturgia. Delicados desplazamientos utilizando la técnica de la luz negra, símbolo de ésta agrupación, rememoran aquellos pasajes de hadas convertidas en mariposas para ver danzar estrellas entre dinámicos colores, transparencia y recursos escenográficos de sobrada belleza. Se trata de una puesta en escena íntegra en pos de una continuidad real como lo fueron Caballerito a la luna, El corazón de sapito, El gato que apagó el sol, y El payaso Papirote y su novia  Blancanieves.

La cultura es una condición esencial de la existencia humana, un proceso en el cual el hombre se realiza como individuo y como ser social dentro de un ámbito determinado que le permite construir, reproducir sus medios de vida y al mismo tiempo crear arte. En este proceso de humanización hay un reconocimiento de la perspectiva histórica de su cultura y de otras como parte de una cultura universal. La obra social y artística de Juan José Rodríguez Morell es expresión simbólica de su pueblo mágico, lo que permite, a través de su legado, defender nuestra identidad cultural. 

 

Categorías: Escritores amigos

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