Francisco Jiménez Fuenmayor y su nostalgia

Para este poeta que hoy traigo invitado a mis páginas electrónicas, la poesía es una manera de aferrarse a la esperanza. Le pedí autorización para publicar estos poemas que me envió en un intercambio privado y él accedió a compartirlo con los lectores de este espacio virtual. Nacido en Santa Coloma de Gramanet, Barcelona,  España, me trajo hace ya muchos años desde allá su libro El ñaque del Gaznápiro, que yo atesoro aún como muestra de una amistad que ya data de más de veinticinco años.

En estos poemas que podrán disfrutar, aflora no sólo la nostalgia por un pasado irreversible sino también el apego a la familia, su manera de concebir la travesía del ser humano por el mundo y cómo enfrentar los inevitables errores. Todos concebidos en la forma peculiar de gran parte de la poesía española contemporánea.

SOLTAR AMARRAS

Ahora que ya es tarde

para casi todo.

Y ya no te quedan bazas.

Ahora que la nostalgia

embelesa tu cansada casa.

Ahora que los años pesan

y el presente es pesada carga.

Y ya no vas al bar con amigos

sino al médico y a la farmacia.

Ahora que llegaste a viejo

y vieja es la soledad de tu cama.

Deja que impere en tu vida

la más dulce confianza:

Hiciste todo lo que pudiste

al timón de tu barca.

Ya han salido guardacostas

para rescatar tu alma.

Tras la última tormenta

será la paz y la calma.

Y abandonarás tu nave

rota y desvencijada

en las afueras del paraíso,

en una playa olvidada.

Te elevará un viento sagrado

cuando sueltes las amarras.

Y serás uno en el Uno

tras tu gloriosa campaña.

¡Salve viejo marinero!

No tengas miedo de nada.

BABELIA

Le pongo nombre

a lo desconocido,

bautizo mi ignorancia

con sustantivos

nuevos e inventados.

Y así, me hago la ilusión

de saber de lo que hablo.

Construyo un castillo

en el aire, de aire

con sólidos

y sonoros vocablos.

Queriendo atrapar

lo inasible…

En tosco vocabulario.

Tendremos que andar

con muletas

mientras no aprendamos

a volar en el fértil silencio

con el corazón en la mano.

BATEADORES

Entre los escombros

de nuestros errores.

A golpe de intuición,

sin cobardía,

vamos buscando cada día,

entre la tierra baldía,

las pepitas de oro

que alumbren

nuestros corazones.

Que por algo somos

bateadores.

Inmunes a la indiferencia

y las incomprensiones.

En el río de la vida

encontramos los fulgores.

Inconformistas, rebeldes,

herejes del sistema,

no nos conformamos

con nada ni con nadie,

hasta encontrar

nuestro metal-mena.

Dentro de nosotros mismos

es donde está esa veta.

Oímos la gallina

de los huevos dorados.

Está viva, cacarea.

Y cada vez

más cerca.

Y cada vez

más cierta.

CONCIERTO DE ARANJUEZ

Traquetea en los páramos helados

el destartalado tren de la memoria.

En Aranjuez parada de una hora

del borreguero Sevilla Barcelona.

Se acercaban buhoneros, mercachifles

carteristas, putas y tunantes.

Se comía y se bebía en el vagón de tercera

sobre los gastados bancos de madera

como improvisados restaurantes.

¡Cómo me amaba él

y cómo yo quería

a mi adorado padre!

Y que lento era el viaje

Yo tenía tres años

y los ojitos bien abiertos.

Que lejos queda el anden

de la estación del recuerdo.

Después  de casi dos días

llegamos al pequeño pueblo.

Mi madre nos mandó un telegrama:

Había  caído una enorme nevada

en mi Santa Coloma asustada,

más alta que un metro y medio.

INDISOLUBLES

No es mejor ni peor,

es un amor diferente:

Hay mujeres que son

de un solo hombre…

Y su fidelidad no la quiebra

ni el dolor de la muerte.

Nunca quedan vacantes

sus leales corazones

y no quieren que nadie

las pretendan ni las toquen.

Porque nadie ocupará

el otro lado de su cama,

nadie profanará

ese sagrado templo…

Hay mujeres que son

de un solo hombre,

veneran su recuerdo

y no cambiarán

por mucho que pase

el tiempo.

MI MUJER

Estuve a punto de perderte

aquella noche de aquel día…

Mientras yo lloraba en silencio

tú  luchabas por tu vida

y me sentí perdido y solo

en la oscuridad negra y fría

de una habitación de la clínica.

Pero volviste alegre

con tu preciosa sonrisa

y yo curé tus heridas.

Compañera, amante y amiga.

Valoro lo que tú  vales

y tu paciencia infinita…

con este hombre que te ama

más allá de cualquier medida.

Un comentario en “Francisco Jiménez Fuenmayor y su nostalgia

  1. Gracias Andrés, es un placer que me publiques. Un abrazo. Francisco.

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