Para este poeta que hoy traigo invitado a mis páginas electrónicas, la poesía es una manera de aferrarse a la esperanza. Le pedí autorización para publicar estos poemas que me envió en un intercambio privado y él accedió a compartirlo con los lectores de este espacio virtual. Nacido en Santa Coloma de Gramanet, Barcelona, España, me trajo hace ya muchos años desde allá su libro El ñaque del Gaznápiro, que yo atesoro aún como muestra de una amistad que ya data de más de veinticinco años.
En estos poemas que podrán disfrutar, aflora no sólo la nostalgia por un pasado irreversible sino también el apego a la familia, su manera de concebir la travesía del ser humano por el mundo y cómo enfrentar los inevitables errores. Todos concebidos en la forma peculiar de gran parte de la poesía española contemporánea.
SOLTAR AMARRAS
Ahora que ya es tarde
para casi todo.
Y ya no te quedan bazas.
Ahora que la nostalgia
embelesa tu cansada casa.
Ahora que los años pesan
y el presente es pesada carga.
Y ya no vas al bar con amigos
sino al médico y a la farmacia.
Ahora que llegaste a viejo
y vieja es la soledad de tu cama.
Deja que impere en tu vida
la más dulce confianza:
Hiciste todo lo que pudiste
al timón de tu barca.
Ya han salido guardacostas
para rescatar tu alma.
Tras la última tormenta
será la paz y la calma.
Y abandonarás tu nave
rota y desvencijada
en las afueras del paraíso,
en una playa olvidada.
Te elevará un viento sagrado
cuando sueltes las amarras.
Y serás uno en el Uno
tras tu gloriosa campaña.
¡Salve viejo marinero!
No tengas miedo de nada.
BABELIA
Le pongo nombre
a lo desconocido,
bautizo mi ignorancia
con sustantivos
nuevos e inventados.
Y así, me hago la ilusión
de saber de lo que hablo.
Construyo un castillo
en el aire, de aire
con sólidos
y sonoros vocablos.
Queriendo atrapar
lo inasible…
En tosco vocabulario.
Tendremos que andar
con muletas
mientras no aprendamos
a volar en el fértil silencio
con el corazón en la mano.
BATEADORES
Entre los escombros
de nuestros errores.
A golpe de intuición,
sin cobardía,
vamos buscando cada día,
entre la tierra baldía,
las pepitas de oro
que alumbren
nuestros corazones.
Que por algo somos
bateadores.
Inmunes a la indiferencia
y las incomprensiones.
En el río de la vida
encontramos los fulgores.
Inconformistas, rebeldes,
herejes del sistema,
no nos conformamos
con nada ni con nadie,
hasta encontrar
nuestro metal-mena.
Dentro de nosotros mismos
es donde está esa veta.
Oímos la gallina
de los huevos dorados.
Está viva, cacarea.
Y cada vez
más cerca.
Y cada vez
más cierta.
CONCIERTO DE ARANJUEZ
Traquetea en los páramos helados
el destartalado tren de la memoria.
En Aranjuez parada de una hora
del borreguero Sevilla Barcelona.
Se acercaban buhoneros, mercachifles
carteristas, putas y tunantes.
Se comía y se bebía en el vagón de tercera
sobre los gastados bancos de madera
como improvisados restaurantes.
¡Cómo me amaba él
y cómo yo quería
a mi adorado padre!
Y que lento era el viaje
Yo tenía tres años
y los ojitos bien abiertos.
Que lejos queda el anden
de la estación del recuerdo.
Después de casi dos días
llegamos al pequeño pueblo.
Mi madre nos mandó un telegrama:
Había caído una enorme nevada
en mi Santa Coloma asustada,
más alta que un metro y medio.
INDISOLUBLES
No es mejor ni peor,
es un amor diferente:
Hay mujeres que son
de un solo hombre…
Y su fidelidad no la quiebra
ni el dolor de la muerte.
Nunca quedan vacantes
sus leales corazones
y no quieren que nadie
las pretendan ni las toquen.
Porque nadie ocupará
el otro lado de su cama,
nadie profanará
ese sagrado templo…
Hay mujeres que son
de un solo hombre,
veneran su recuerdo
y no cambiarán
por mucho que pase
el tiempo.
MI MUJER
Estuve a punto de perderte
aquella noche de aquel día…
Mientras yo lloraba en silencio
tú luchabas por tu vida
y me sentí perdido y solo
en la oscuridad negra y fría
de una habitación de la clínica.
Pero volviste alegre
con tu preciosa sonrisa
y yo curé tus heridas.
Compañera, amante y amiga.
Valoro lo que tú vales
y tu paciencia infinita…
con este hombre que te ama
más allá de cualquier medida.






Gracias Andrés, es un placer que me publiques. Un abrazo. Francisco.