[De mi libro Poemas desde mi cumbre, Editorial Baldíos en la Lengua, Argentina, 2018]
Me da tristeza el tiempo y me da
una especie de nostalgia sin ser un romántico,
o simple vanguardista;
me dan tristeza tantos
poetas ignorados,
sufro con los discursos
que hablan de la nada;
triste me vuelvo con esa
tristeza enjaulada
cuando entiendo ecuaciones y no las resuelvo.
El perro callejero y el gato escaldado
me ponen al borde
de un llanto escondido
tanto como el árbol
derrumbado en otoño.
Musito mi tristeza
por calles fantasmales,
por horarios volteados y arenas rojizas.
Me da tristeza el mundo.





Deja una respuesta