MONSEÑOR CARLOS MANUEL SE CONFIESA, entrevistas de Luis Báez y Pedro de la Hoz

Compartiendo relectura de libros

Presentación, selección y notas: Andrés Casanova (*)

Volver a leer libros ya leídos alguna vez, contiene ese sabor de lo antiguo mezclado con lo nuevo que muchas veces nos trae aparejado nostalgias, momentos felices y buenos recuerdos de cuando compartimos con el autor unas palabras en alguna feria del libro o simplemente en una plaza atestada de gente.

Es por esta razón, en estos tiempos de pandemia cuando uno está obligado por el bien propio a salir a la calle de manera anónima, sin rostro, con la cara cubierta por la mascarilla como si fuese uno de aquellos salteadores de caminos de las viejas películas del oeste norteamericano, compartir con los Internautas el placer de una relectura, suele ser estimulante.

Entonces, les traeré aquí mis impresiones acerca de libros que vuelvo a leer “aquí en Las Tunas”, cómodamente sentado (CON MI ROSTRO DESCUBIERTO) en mi sillón predilecto.

Mis motivaciones para releer el libro

Durante una de las organizaciones periódicas que realizo en mi biblioteca privada, determine clasificar los libros de manera que me resultase más ágil la consulta de algunos títulos necesarios durante la ejecución de dos proyectos literarios que estoy ejecutando. Cuando tuve en mis manos MONSEÑOR CARLOS MANUEL SE CONFIESA recordé que lo había presentado durante  la Feria del Libro de nuestra ciudad en marzo del 2015, apenas a 14 meses del fallecimiento del entrevistado. Recordé además que en aquella oportunidad insistí, cuando se preparaba el programa de la feria, que el libro fuese presentado en un espacio de pensamiento, porque monseñor Carlos Manuel de Céspedes (tataranieto del Padre de la Patria) fue un pensador calificado por la Editorial Verbum como “…una de las figuras mayores de la Iglesia católica y de la cultura cubanas…” (1), por lo que los organizadores de la Feria determinaron que el libro formase parte del panel dedicado a la obra El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. ¡Qué mejor espacio y tiempo para presentar un libro que desnuda el pensamiento de un descendiente de ese Quijote cubano que fue el Carlos Manuel de Céspedes del 10 de octubre de 1868!

Todos estos recuerdos me llevaron a sentarme de nuevo frente al texto que desde la XXIV Feria Internacional del Libro de La Habana se convirtió en todo un best-seller, del que ahora les ofrezco detalles aprovechando además para precisar algunas cuestiones sobre el entrevistado y los entrevistadores.

Figura 1

Presentación durante la XXIV Feria Internacional del Libro de La Habana. En la mesa se encuentran Aurelio Alonso, Pedro de la Hoz, Javier Dueñas Oquendo  y Eusebio Leal

Acerca de los entrevistadores

Once entrevistas nos abren las puertas del despacho de monseñor Carlos Manuel de Céspedes. Y tal parece que lo conocemos de siempre, y en cada respuesta descubrimos no solo al eclesiástico, sino al gran cubano que fue. Once encuentros que dan testimonio de su atrayente personalidad e incuestionable agudeza. Y entre lo humano y lo divino va esbozándose la compleja panorámica de los últimos cincuenta años de las relaciones Iglesia-Estado y la biografía de un hombre que, en constante lección de humildad, trasciende sus propios paradigmas”. (2) Con toda intención, comienzo la presentación de MONSEÑOR CARLOS MANUEL SE CONFIESA con la nota de contracubierta, porque si bien sintetiza el leitmotiv que animó a los periodistas Pedro de la Hoz (crítico de arte además) y a Luis Báez (escritor también) a publicar este texto, sobre todo constituye un testimonio acerca de importantes momentos que caracterizaron las relaciones entre el Estado cubano y la Iglesia Católica a partir del triunfo revolucionario del primero de enero de 1959. Por lo tanto, imprescindible fuente de consulta para aquellos que se interesen por el tema.

Relaciones que según Aurelio Alonso tuvieron sus momentos de aspereza que aunque ya habían pasado “…todavía estaban frescos, y costó tiempo sanar la avería que se produjo en el entendimiento entre ambas partes… [y que durante la] primera etapa de su carrera pastoral el entrevistado fue una de las figuras que con más disposición se empeñaron en romper los silencios desde una perspectiva de diálogo y comprensión…” (3)

Luis Báez y Pedro de la Hoz en ocasiones formulan preguntas con respuestas obligatoriamente comprometedoras, como saben hacer los buenos periodistas en busca de revelaciones y conceptos novedosos, cuestiones que jamás han sido dichas. Y por supuesto, monseñor Carlos Manuel de Céspedes se defiende como buen entrevistado, llegando en sus respuestas sólo hasta donde sabe que le resulta conveniente.

En la fecha de la primera presentación del libro durante la XXIV Feria Internacional del Libro de La Habana, tanto Céspedes como Luis Báez habían fallecido. Sobre este último, debe decirse que se le considera uno de los entrevistadores de las grandes personalidades en Cuba y durante estas ferias cada año las presentaciones de sus libros convocaban a una multitud que disfrutaba sus conversaciones con personalidades de la vida nacional, su vocación reporteril y sus preguntas con un sentido siempre profundo.

En el caso de Pedro de la Hoz, durante una presentación especial en la Casa del Alba Cultural en ocasión de la mencionada feria, se refirió a la gran carga de veracidad que contiene el volumen de la siguiente manera: “Doy fe a ciencia cierta que los testimonios que el libro contiene fueron transcritos literalmente como los dijo Carlos Manuel de Céspedes, no se agregó o se quitó nada, todo transcurrió en entrevistas coherentes que no necesitaron de previa edición”. (4)

El libro de Pedro de la Hoz y Luis Báez recoge el resultado de once largas sesiones durante las cuales dichos periodistas dialogaron con el entrevistado y se trata de la última entrevista que concedió monseñor Carlos Manuel de Céspedes. Durante estas conversaciones, los periodistas lograron con sus preguntas que su entrevistado se refiriera, entre otros, a temas como reflexiones del religioso sobre diversas personalidades de la política y el catolicismo cubano actuales, la tensa relación que existió entre la Iglesia Católica y la Revolución cubana, el ostracismo al que fue relegado el poeta Cintio Vitier y la polémica pastoral El amor todo lo espera. (5)

Indiscutiblemente, debe agradecerse la sagacidad de ambos entrevistadores para lograr las confesiones de un hombre que atesoraba dentro de sí tanta historia por conocer.

Figura 2

Imágenes de cubierta y contracubierta del libro

La estructura del libro

El libro quedó estructurado en trece partes independientes una de otras, aunque todas importantes para conocer a fondo su contenido: un prólogo, 11 jornadas o sesiones de entrevistas y fotografías donde aparece el entrevistado durante diferentes etapas de su vida.

En el prólogo, Aurelio Alonso realiza una panorámica acerca de la vida del entrevistado, expone detalles de una visita que realizó al mismo en la parroquia de Santa Fe acompañado del jesuita belga Luciano de Wolf, ocasión en la cual le expresara “…que iba a publicar un artículo en que disentía de otro suyo aparecido en la sección Mundo Católico del rotativo El Mundo…” (6); a partir de ese momento, nació entre ellos una relación amistosa conservada por encima de diferencias de criterios. Durante la exposición, Alonso revela cuestiones poco divulgadas en Cuba en torno a la Iglesia Católica y realiza una panorámica de las once entrevistas, lo que ayuda a comprender el porqué tanto de algunas preguntas como de ciertas respuestas. En todo momento con un lenguaje directo, esclarecedor y sencillo sin perder profundidad en los planteos, Aurelio Alonso nos prepara para la lectura de este libro que contiene cuestiones íntimas, familiares y teológicas sobre monseñor Céspedes, así como de las relaciones concretas entre la Iglesia Católica y el Estado en la Cuba posterior al derrocamiento de Batista.

Las once entrevistas expresan los testimonios de monseñor Carlos Manuel de Céspedes durante su vida eclesial por unos cincuenta años y cada una lleva un  subtítulo que enmarca en tiempo y espacio su paso por este mundo. Aunque me resulta imposible detallar cada asunto, ofrezco a continuación una sinopsis apretada del contenido de cada entrevista:

Rumbo a Roma realiza una panorámica de la vida familiar y religiosa del entrevistado, sus lecturas de niño y adolescente, la vida cultural en el hogar y el momento en que decidió abrazar la carrera sacerdotal. También sus estudios de Derecho en la Universidad de La Habana, los que jamás concluyó, y luego de los primeros estudios teológicos, el inicio de sus estudios en Roma.

Dos pasiones se refiere a aspectos biográficos de Céspedes relacionados con figuras históricas cubanas de su pasado familiar, concretamente Carlos Manuel de Céspedes, el primer presidente de la República en Armas, y Mario García Menocal, presidente cubano entre 1913 y 1921. El entrevistado alude a cuestiones de la historia patria desde una perspectiva muy personal y desemboca en la etapa de la dictadura batistiana. También se refiere a las primeras dificultades que enfrentó la Iglesia Católica con el Gobierno Revolucionario, así como sus experiencias personales en tal sentido. Finalmente, expresa sus criterios acerca de algunas personalidades que trató de cerca.

En La iglesia no esperaba una Revolución genuina aparecen interesantes reflexiones sobre el cierre de algunos templos en 1959 por decisiones gubernamentales así como sus consideraciones en lo referente a qué esperaba de la Revolución la mayoría de los obispos, sacerdotes  y fieles laicos. Otros aspectos tratados, por ejemplo, se refieren a la Teología de la Liberación, Frei Beto y algunas pastorales de la Iglesia Católica cubana.

La Caridad del Cobre es símbolo de cubana hace referencia al paso del entrevistado por diferentes iglesias en condición de párroco, sus vínculos con las autoridades locales y las relaciones de la Iglesia Católica con otras religiones.

Nos es hombre de rencores está referida a la relación personal de monseñor Céspedes con algunos dignatarios de la Iglesia Católica cubana así como asuntos relacionados con la comunicación entre la misma con autoridades del Partido y el Gobierno. También se hace referencia a la vocación martiana del entrevistado y sus impresiones sobre el Papa Francisco.                                                

No es el mundo que soñé en lo esencial recoge los abusos infantiles cometidos por clérigos en algunos países, las riquezas materiales de la Iglesia Católica y el uso a que se destinan, la actitud ante la clonación y la participación de la Iglesia Católica en las corrientes políticas actuales. Sus concepciones personales acerca de estos temas.

Ni me aislé, ni me confronté se refiere a los vínculos del entrevistado con los representantes de la Santa Sede en Cuba, sus recuerdos de los años sesenta a partir de 1963 coincidiendo con su regreso desde Roma, la cubanía de la Iglesia Católica, la suspensión de la columna que escribía para el periódico El Mundo dirigido por Luis Gómez Wangüemert y su membresía en la Academia Cubana de la Lengua.

Siempre he estado aquí trata las consideraciones de monseñor Carlos Manuel de Céspedes acerca del Concilio Vaticano II convocado por Juan XXIII, su influencia sobre la Iglesia Católica de Cuba, el papado de Pablo VI, sus criterios sobre el socialismo cubano en relación con la desaparición de la Unión Soviética y la influencia de monseñor Fernando Ascárate en la convocatoria al Encuentro Nacional Eclesial Cubano. También se refiere a la pastoral El amor todo lo espera dada a conocer el 8 de septiembre de 1993 y a los cambios de la política hacia la religión adoptados en el IV Congreso del PCC en 1991 y en la Reforma Constitucional de 1992.

Cuba tiene mucha altura expone los vínculos del intelectual que fuera monseñor Carlos Manuel de Céspedes con la política, así como con escritores y artistas surgidos antes y luego del triunfo de la Revolución Cubana, el grupo Orígenes, el ostracismo que le tocó vivir a Cintio Vitier y a otros escritores así como el papel que jugaron Raúl Rosa, Carlos Rafael Rodríguez y Armando Hart para darle una solución integral a ese problema por las vías del Ministerio de Cultura. El entrevistado se refiere también al padre Ángel Gaztelu y su amistad con Lezama Lima; habla de sus vínculos sacerdotales con Dulce María Loynaz así como con otros escritores y artistas muy conocidos y reconocidos.

Leal a la Iglesia y a mi Patria constituye un recorrido por asuntos como las páginas escritas por monseñor Carlos Manuel de Céspedes y sus libros publicados; los escritores cubanos y los libros preferidos por él; un recorrido por sus conversaciones con personalidades de la cultura y la política nacionales; Eusebio Leal como hombre de iglesia y urbanista de La Habana. Además, la actitud del entrevistado ante la enfermedad, la vejez y la muerte. También comenta el hecho de que no fuese nombrado obispo a pesar de su historial religioso, eclesial e intelectual.

Los hombres grandes siempre son cuestionados es la conversación entre entrevistadores y entrevistado que finaliza los textos del libro. El legado de Hugo Chávez, los comentarios de Juan Pablo II acerca de Ernesto Che Guevara, los encuentros entre monseñor Céspedes y Raúl Castro; las opiniones del entrevistado en cuanto al asalto al cuartel Moncada, el asalto al Palacio Presidencial, la insurrección armada que comenzó en la Sierra Maestra y sus relaciones con Fidel Castro.

Esta serie de entrevistas recogidas en el libro están fechadas entre mayo del año 2012 y abril del 2013.

El apartado de las fotografías refleja, en un total de 13 imágenes, momentos de la niñez de monseñor Carlos Manuel de Céspedes en compañía de familiares; su juventud y el recibimiento en Roma por parte de Pablo VI; junto a Eusebio Leal, Alfredo Guevara, Juan Pablo II durante su visita a Cuba, con Benedicto XVI en La Habana y finalmente junto a Raúl Castro y saludando a Fidel durante la despedida de Juan Pablo II.

Concluyo esta parte citando algunos juicios emitidos por el entrevistado para que se tenga una idea de la forma en que se refirió monseñor Carlos Manuel de Céspedes a algunos tópicos de su vida privada, sacerdotal e intelectual:

Al ser interrogado acerca de su decisión de abrazar la vida sacerdotal, respondió algo que a mí me pareció muy sabio, pues la vida terrenal no se construye sobre hipótesis de lo que pudo haber sido: “¿Quién se atreve a asegurar que una opción de su vida pasada fue la mejor? Considero que fue una buena opción de la que no me arrepiento. He sido un sacerdote sereno y suficientemente feliz. Y he sido útil a algunas personas…” (7)

Confiesa que interrumpió sus planes de obtener un doctorado en Teología Bíblica en Roma, por amor a su vocación religiosa, retornando a la Isla porque “…la situación de la Iglesia en Cuba no era fácil y la escasez de sacerdotes era dramática…“. (8)

Manifestó su dignidad de cubano en contra de cualquier injerencia externa al precisar: “…Todo lo que tenga que ver con la  soberanía nacional lo valoro positivamente. En el año 1963 regresé a Cuba y pude empezar a vivir en el lugar que me pertenece, con gozo y con lágrimas, mis convicciones cubanas“. (9)

La anterior afirmación no le impide expresar con toda valentía lo siguiente: “…en el plano personal nunca he tenido dificultades con los dirigentes de la Revolución. He tenido discrepancias, pero no problemas de distanciamientos“. (10)

No teme exponer uno de los conflictos que han existido entre la Iglesia Católica y el Estado revolucionario. “…El cierre de los templos, cuando de hecho ocurrió, fue muy contradictorio y desigual. Ahora las autoridades tratan de corregir los extremismos de entonces y devuelven muchos de aquellos templos cerrados en 1961 o un poco después“. (11)

Establece una diferencia de fondo entre la doctrina cristiana y los criterios terrenales de los católicos, incluidos los criterios políticos: “…La Iglesia piensa que Dios en Uno en Tres Personas; que Jesucristo se hace mística y realmente presente en la Eucaristía, etcétera. Ahora bien, en temas históricos o políticos, el pensamiento de los miembros de la (…) comunidad de los creyentes católicos, puede ser y de hecho es pluriforme. Marta Fernández Miranda, la esposa de Batista, era católica, y José Antonio Echeverría también lo era“. (12)

Fue sincero y honesto en sus respuestas. Como en la Biblia, si bien alabó a los héroes de la fe (por ejemplo, al padre Chaurrondo, página 62 del libro), no obvió referirse a cuestiones internas de la Iglesia allí donde así lo entendió. Interrogado sobre el fervor del pueblo cubano respecto al catolicismo, respondió: “Había y hay cubanos muy fervorosos, pero no dan la tónica del pueblo. Siempre he dicho que no es católico en su generalidad pero que hay una minoría católica muy buena. La mayoría es creyente porque cree en algo, con una filiación, a veces muy diluida, de la fe católica. Este es un pueblo religioso. Difícilmente te encuentras un ateo teórico. Son minoría los agnósticos, pero no se puede decir que sea un pueblo católico y mucho menos fervoroso“. (13)

En  mi opinión, las once partes en que se encuentra estructurado el libro matizan a Carlos Manuel de Céspedes y García Menocal como al intelectual de pensamiento propio, al ser social de cubanía responsable y al guía espiritual de teología firme e indeclinable en función de la fe que abrazó en vida.

Figura 3

Imágenes de monseñor Carlos Manuel  de Céspedes García Menocal

Figura 4

Comparecencia pública de un hombre con vocación sacerdotal

Junto al conductor Amaury Pérez en entrevista en la Televisión Cubana (junio de 2009)

Figura 5

Varios libros de monseñor Carlos Manuel de Céspedes publicados

Acerca de la edición de MONSEÑOR CARLOS MANUEL SE CONFIESA

Fue publicado por Ediciones Abril en el año 2015 y se encuentra registrado con el ISBN 978-959-210-962-9. La edición correspondió a Yudalmis Suárez Alberdi, el diseño a Ernesto Niebla Chalita, la corrección fue de Nayelis Herrera Martínez, la realización de Rosario Cabrales Tortosa, el trabajo con imágenes de Enrique D. Mederos Cambeiro y las fotos de Estudios Revolución, así como de los archivos de monseñor Carlos Manuel de Céspedes y de Yander Zamora. Contiene 278 páginas impresas en papel blanco y la portada fue impresa en tricromía. No se especifica la cantidad de ejemplares impresos.

Acerca de Monseñor Carlos Manuel  de Céspedes García Menocal

Nació en La Habana el 16 de julio de 1936. Estudió la enseñanza primaria y secundaria en el Colegio Champagnat, de los Hermanos Maristas de la Víbora, en La Habana. Proveniente de una familia muy católica, visitaban su casa numerosos sacerdotes, lo que influyó en la formación de su vocación sacerdotal. Descendiente directo de Carlos Manuel de Céspedes, iniciador de la primera guerra de independencia de Cuba (1868-1878) y primer presidente de la República en Armas; también descendiente de Mario García Menocal, presidente de la República de Cuba entre 1913 y 1921. Terminado el bachillerato pasó a la Universidad de La Habana en la que inició los estudios de Derecho, los que no concluyó; permaneció en ella, aún después de haber comenzado sus estudios en el Seminario, hasta que fue cerrada durante el gobierno de Fulgencio Batista en diciembre de 1956. En septiembre de ese año había ingresado en el Seminario El Buen Pastor de La Habana, en el que comenzó sus estudios eclesiásticos (Humanidades y Filosofía). En 1959 viajó a Roma a terminar dichos estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana, en la que obtuvo el grado de Licenciado en Teología en 1963. Fue ordenado sacerdote en Roma el 23 de diciembre de 1961 por el Cardenal Antonio Samoré. Durante los cuatro años de residencia estable en Europa realizó cursos de verano de idiomas, literatura y pensamiento filosófico en instituciones de París, Lovaina, Arolsen (República Federal Alemana) y Viena. Regresó a Cuba en agosto de 1963. Al regresar ya no le quedaban familiares en la Isla, pues habían emigrado debido a contradicciones con el gobierno revolucionario de la Isla.

Estuvo una temporada en el Obispado junto a Monseñor Evelio Díaz y luego, entre 1963 y 1966 fue Vicerrector del Seminario El Buen Pastor; y desde 1966 hasta 1970, fue Rector del Seminario San Carlos y San Ambrosio. Desde 1963 fue profesor en el Seminario de La Habana, donde enseñó diversas disciplinas en la Sección de Humanidades y en la Sección de Teología. Fue párroco de Santa Fe, Punta Brava y Guatao (1964 a 1972), párroco de Jesús del Monte (1970 a 1980), párroco del Santo Ángel Custodio (1980 a 1995) y párroco de San Agustín, en Miramar, La Habana. Desde febrero de 1964 hasta febrero de 1967 tuvo a su cargo la sección Mundo Católico en el Diario El Mundo de La Habana (ya desaparecido), y ensayos, novelas, relatos, artículos y poemas suyos han aparecido en distintas publicaciones, católicas o no, en Cuba y otros países. El 10 de julio de 1976 recibió la distinción pontificia de Capellán Papal. Desde julio de 1970 y hasta febrero de 1991 fue Director del Secretariado General de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba. De 1991 a 1995 fue Canciller del Arzobispado. También fungió como Vicario General de La Habana y Vicario Episcopal de Marianao Oeste de la Arquidiócesis de La Habana; fue miembro del Consejo de Redacción de la Revista Palabra Nueva. También fue Presidente de la Comisión Arquidiocesana de Cultura, Secretario Ejecutivo de la Comisión Episcopal de Ecumenismo, Director del Centro Arquidiocesano de Estudios y de su revista Vivarium, que él fundó. Fue durante años miembro del Departamento de Ecumenismo, actualmente Sección de Ecumenismo, del CELAM. Fue miembro del Equipo de Reflexión Teológico-Pastoral también del CELAM y Consultor del Pontificio Consejo para la Cultura en el Vaticano desde 1984 hasta 2009. Participó frecuentemente en cursos de verano de la Universidad Complutense y de la Universidad de Salamanca, en España, país en el que impartió conferencias en diversas instituciones culturales sobre temas humanísticos y teológicos. Participó en eventos académicos análogos en Brasil, México, Colombia, Chile, Puerto Rico, Costa Rica, Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos.  Internacionalmente, fue miembro de la Sección de Ecumenismo del CELAM y consultor del Secretariado Pontificio para los No Creyentes de Roma. Miembro de la Academia Cubana de la Lengua. Publicó, entre otras, Érase una vez en La Habana (novela-testimonio, 1998), Zarpazos la memoria (relatos, 2001) y la biografía de Félix Varela  Pasión por Cuba y por la Iglesia (2006). Su novela Detrás del silencio fue publicada después de su fallecimiento.

Falleció en La Habana el 3 de enero de 2014 a los 77 años de edad.

(*) Andrés Casanova (Las Tunas, Cuba, 1949) es narrador, poeta, autor de guiones radiales dramatizados y ha incursionado en la escritura de guiones cinematográficos; miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Ha obtenido importantes premios nacionales e internacionales y textos suyos han sido publicados en revistas literarias de varios países. Está antologado en diversas selecciones de narrativa y poesía y ha publicado novelas, libros de cuentos, de poesía y ensayos literarios con editoriales de Cuba, México, España, Portugal y Argentina. Reside en Las Tunas, Cuba.

Pueden leerse sus libros más recientes que está publicando de manera exclusiva con la editorial Libros Café Criollo con sede en Estados Unidos en su página de Autor Central en Amazon:  

https://www.amazon.com/author/andrescasanova

Su blog literario se encuentra en:

                                  http://andrescasanova.cubava.cu/

Bibliografía y citas:

(1) En https://editorialverbum.es/team/carlos-manuel-cespedes

(2) Báez, Luis y Pedro de la Hoz; MONSEÑOR CARLOS MANUEL SE CONFIESA,  Ediciones Abril, La Habana, 2015; nota de contracubierta.

(3) Obra citada, prólogo, página V.

(4) En http://www.radiocubana.cu/index.php/la-opinion/7557-a-la-venta-confesiones-del-monsenor-carlos-manuel-de-cespedes.html

(5) Ver http://www.cubadebate.cu/etiqueta/monsenor-carlos-manuel-de-cespedes/

(6) Obra citada, prólogo, página V.

(7) Obra citada, página 24.

(8) Obra citada, página 27.

(9) Obra citada, página 29.

(10) Obra citada, página 32.

(11) Obra citada, página 53.

(12) Obra citada, páginas 53-54.

(13) Obra citada, páginas 58-59.

Otras fuentes consultadas:

(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Manuel_de_C%C3%A9spedes_y_Garc%C3%ADa-Menocal

(2) https://www.ecured.cu/Carlos_Manuel_de_C%C3%A9spedes_Garc%C3%ADa-Menocal_(1936-2014)

(4) https://elpais.com/internacional/2014/01/04/actualidad/1388875212_304405.html

(5) https://oncubanews.com/cuba/sociedad-cuba/tradiciones/las-ultimas-confesiones-de-monsenor-cespedes/

(6) http://cubarte.cult.cu/revista-temas/pensando-en-cubano-una-conversacion-con-carlos-manuel-de-cespedes-sobre-religion-y-cultura/

(7) http://www.habanaradio.cu/articulos/apostillas-obra-de-monsenor-carlos-manuel-de-cespedes/

(8) http://lademajagua.cu/los-ancestros-de-carlos-manuel-de-cespedes/

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